viernes, 17 de mayo de 2013

La envidia de las televisiones



El sueño de todo creador de cualquier época se hace realidad con muy escasos medios; obtener una respuesta inmediata de las opiniones del público a cerca de su obra. Las herramientas comunicativas que ofrece la web 2.0 permiten no solo llegar a infinidad de individuos sino que también han generado verdaderas comunidades de aprendizaje donde la cultura del DYO (do it yourself) está rompiendo las barreras meramente técnicas.



Visitantes de todo el mundo acceden con la misma tecnología (a la que ahora se suma la de los dispositivos móviles) a estos vídeos que, por nivel de audiencia y repercusión mediática, rivalizan con los medios tradicionales y están transformando de alguna forma también a estos. 

A este respecto podríamos citar algunos casos de vídeo blogs que, a raíz de su gran repercusión en la red, han saltado a medios como la televisión. Tal es el caso de la serie “Qué vida más triste” que se emitió en la Sexta desde 2008 a 2010 y cuyo origen era un vídeo blog del mismo título que se remonta al año 2005 cuando Natxo del Agua y Rubén Ontiveros decidieron empezar a grabar una serie de vídeos cortos (15 minutos) en casa de su amigo Borja donde, con una gran dosis de humor negro, iba contando lo que le había acontecido durante la semana.



La serie de internet constituía una especie de metaficción ya que los personajes del vídeo tenían los mismos nombres en la realidad pero introducían elementos totalmente ficticios en la trama de los vídeos.

De hecho la serie estaba rodada en la casa del protagonista, Borja Pérez, en su propio cuarto al más puro estilo videoblogger y este siempre hablaba a la cámara dejando ver que estaba rodando un diario digital (como en realidad era). Todo este juego de metavideocreación perdió algo de su esencia en la versión televisiva aunque se intentó preservar el mismo formato y estética. 

 Este vídeo en concreto pertenece a la temporada televisiva con la Sexta, no sé por qué extraña razón no consigo que Blogger me acepte el enlace de vídeos de las primeras temporadas (seguro que hay algún duendecillo de las teles comerciales que está dando la lata)

Con este trabajo tratamos de saber algo más acerca de estas creaciones que los jóvenes comparten, comentan y recrean en la web. Se trata de analizar su discurso para ver cuáles son las motivaciones de los jóvenes productores de estos mensajes así como conocer un poco más el tipo de comunicación que se genera a través de este intercambio de material audiovisual. A este respecto el periodista ecuatoriano Serafín Ilvay señala respecto a estos jóvenes creadores:


“La meta es lograr reconocimiento, lo que le dará prestigio y eso significa seguidores que miren sus trabajos. En el mundo de los fans las calificaciones, positivas o negativas, son muy variables, por lo que hay que lograr atención… y a la larga pueden ser ingresos económicos por publicidad o giras promocionales"

Las redes sociales sirven para hacer eco de estas creaciones que, como hemos visto, pueden rivalizar en audiencia con medios tan asentados en la sociedad como la televisión, que ve peligrar su influencia por las creaciones de unos jóvenes que no han tenido que invertir sumas millonarias en producción y distribución de su trabajo. La frescura y la inmediatez, en definitiva, la propia voz del sujeto que se pone delante de la cámara parece que está ganando la partida en este nuevo panorama comunicativo.
 

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